EL MAIZ, la canción

interprete: Campo y Sabor Album: Tierra Salsa de la Vida

martes, 23 de agosto de 2011

HOMBRES DE MAÍZ


Comentario al respaldo del libro: 

¿Qué significado tienen los hombres de maíz?  Este nombre está tomado de la mitología Maya-Quiché.  Según tales creencias, el hombre fue hecho de maíz y en las páginas de la novela de Miguel Ángel Asturias, se enfrentan los hombres que consideraban el maíz como parte de su ser y como alimento sagrado, con aquellos que utilizan el maíz como un producto comercial cualquiera.  Los primeros hacen la siembra racional y limitada a sus necesidades.   Los segundos intensifican su cultivo para enriquecerse y empobrecen la tierra.

La realidad y la leyenda, repetimos, se entremezclan en sucesivos episodios.  Los personajes, hombres de maíz, viven empequeñecidos por la naturaleza fabulosa que los rodea y engrandecidos por la magia fabulosa que utilizan.  De ahí que todo en esta novela cobre una dimensión mágica, propia del alma primitiva, y el lector asista a las transformaciones del ser humano en animal, a los prodigios del herbolario poseedor de secretos curativos y de la mujer concebida como un ser que se persigue y huye siempre. 


Capítulo Gaspar Ilón, pág 20 y 21.

Adolescentes con cara de bucul sin pintar jugaban entre los ancianos, entre las mujeres, entre los hombres, entre las fogatas, entre los brujos de las luciérnagas, entre los guerreros, entre las cocineras que hundían los cucharones de jícara en las ollas de los puliques, de los sancochos, del caldo de gallina, de los petianes, para colmar las escudillas de losa vidriada que les iban pasando y pasando y pasando y pasando los invitados, sin confundir los pedidos que les hacían, si pepián, si caldo, si pulique.  Las encargadas del chile colorado, rociaban con sangre de chile huaque las escudillas de caldo leonado, en el que nadaban medios güisquiles espinudos, con cáscara, carne gorda, pacayas, papas deshaciéndose, y güicoyes en forma de conchas, y manojitos de ejotes, y trozaduras de ichintal, todo con su gracia de culantro, sal, ajo y tomate.  También rociaban con chile colorado las escudillas de arroz y caldo de gallina, de siete gallinas, de nueve gallinas blancas. 

Las tamaleras, zambas de llevar fuego, sacaban los envoltorios de hoja de plátano amarrados con cibaque de los apastes aborbollantes y los abrían en un dos por tres.  Las que servían los tamales abiertos, listos para comerse, sudaban como asoleadas de tanto recibir en la cara el vaho quemante de la masa de maíz cocido, del recado de vivísimo rojo y de sus carnes interiores, tropezones para los que en comenzando a comer el tamal hasta chuparse los dedos y entrar en confianza con los vecinos, porque se come con los dedos.  El convidado se familiariza alrededor de donde se comen los tamales, a tal punto que sin miramiento prueba el del compañero o pide la repetición, como los muy confianzudos de los guerrilleros del Gaspar, que decían a las pasadoras, no sin alargar la mano para tocarles las carnes, manoseos que aquellas rehuían o contestaban a chipotazos:  ¡Treme otro, mija!… tamales mayores, rojos y negros, los rojos salados, los negros de chumpipe, dulces y con almendras; y tamalitos acolitos en roquetes de tuza blanca, de bledos, choreques, lorocos, pitos o flor de ayote; y tamalitos con anís, y tamalitos de elote, como carne de muchachito de maíz sin endurecer.  ¡Treme otro, mija!… las mujeres comían unas como manzana rosas, de masa de maíz raleada con leche, tamalitos coloreados con grana y adornados con olor.  ¡Treme otro, mija!… las cocineras se pasaban el envés de la mano por la frente para subirse el pelo. 

A veces le echaban mano a la mano para restregarse las narices moquientas de humo y tamal.  Las encargadas de los asados le gozaban el primer olor a la cecina: carne de res seca compuesta con naranja agria, mucha sal y mucho sol, carne que en el fuego, como si reviviera la bestia, hacía contorsiones de animal que se quema.  Otros ojos se comían otros platos.  Güiras asadas.  Yuca con queso.  Rabo con salsa picante que por lo meloso del hueso parece miel de bolita.  Fritangas con sudor de siete caldos 
Los bebedores de chilate acababan con el guacal en que bebían como si se lo fueran a poner de máscara, para saborear así hasta el último poquito de puzunque salobre.  En tazas de bola servían el atol shuco, ligeramente morado, ligeramente ácido.  A eloatol sabía el atol de suero de queso y maíz, y a rapadura, el atol quebrantado.  La manteca caliente ensayaba burbujas de lluvia en las torteras que se iban quedando sin la gloria de los plátanos fritos, servidos enteros y con aguamiel a mujeres que además cotorreaban por probar el arroz en leche con rajitas de canela, los jocotes en dulce y los coyoles en miel.

Del Libro Hombres de Maíz, Miguel Ángel Asturias.  Editorial Losada S.A. Buenos Aires Quinta Edición. 1967.

miércoles, 17 de agosto de 2011

ALIMENTO EN LA MOCHILA Con el corazón en la mesa



Una vez cruzaron los bosques y las selvas, dejaron atrás las tierras que  llenaron de sueños, los días apacibles de la juventud.  Tras muchas jornadas de travesía, la comunidad decidía hacer un alto en el camino para cultivar aquellas tierras sin dueños que les otorgaba su libertad al transitarlas.
De sus tejidos macutos sacaban semillas protegidas en totumos que las conservaban de la humedad, del calor ecuatorial y de los astutos animalillos que las codiciaban.  En el interior de los totumos las semillas brillaban como el sol; su amarillo intenso iluminaba los rostros de las mujeres que las seleccionaban, mientras los hombres limpiaban los terrenos con sus rústicas herramientas.
Desde el cielo la Luna anunciaba los días propicios para la siembra, las chozas con techos de nacuma se dispersaban alrededor de los cultivos y los niños, disfrazados con espigas de pasto y hojas de plantas silvestres, espantaban a los cuervos y pájaros, haciendo escaramuzas y lanzando risotadas que alertaban a las abejas.


Tras varios meses de espera y de cuidados, sobre el paisaje surgían los  penachos de las doradas espigas, y las mujeres se alegraban al ver que la fiesta de la cosecha pronto vendría.  Las mazorcas brotaban de los tallos fibrosos, y con hierbas, chamizos y flores de vivos colores, los niños inventaban personajes para ahuyentar a los animalillos silvestres, y hasta bloqueaban los caminos de las incansables hormigas atraídas por el magnetismo oloroso del alimento amarillo.
Al fin llegaba el momento de la cosecha.  Con sus catabras y petates a cuestas, tejidos con la trama de las constelaciones lejanas, y con provisiones de agua limpia para calmar la sed, la comunidad empezaba a realizar algo que, visto desde el cénit, parecía ser una danza alegre de agradecimiento al gran Sol que con sus rayos teñía de amarillo el sagrado grano.
Las plantas de maíz, impasibles, veían cómo eran despojadas de sus pesadas mazorcas y cómo algunas de sus hojas eran quebradas por el paso estrecho de los recolectores; las mazorcas más tiernas eran dejadas en el tallo, pero esta vez sin los cuidados esmerados de los niños.
Entonces, surgía otra fiesta: los tímidos animalillos del monte se acercaban y comían los restos que por el suelo y aun en las plantas quedaban del anhelado alimento; los niños, antes perseguidores implacables, alentaban a los cuervos a participar de la fiesta, y las hormigas trenzaban los caminos por donde después desfilaban con la verde cosecha en sus tenazas.
Tras elegir las mejores semillas, eran resguardadas en los resistentes totumos que iban a parar al fondo de las mochilas.  Ahora empezaba la alquimia del grano secado al Sol: sobre las pailas de madera y piedra empezaba la transformación del grano en deliciosas arepas y sopas, y la preparación de la bebida que daría lugar a la gran fiesta de la cosecha.  La comunidad iniciaba así el ritual de la toma de Chicha.
Al principio, sólo las mujeres que habían preparado la suntuosa bebida tenían el privilegio de ver los ojos acuosos nadar sobre la nata dorada que tupía de miradas el cielo de la Chicha.  Una vez aprobada por los catadores, era servida en las anchas totumas que pasaban de mano en mano, hasta que el último en recibirla regresaba al lugar de la moya madre y renovaba el espeso licor que ya hacía sus efectos en las animadas charlas, en las que los chistes y cuentos de la cosecha se entretejían haciendo las delicias de los niños, que también tomaban la Chicha endulzada con miel.
Cuando los europeos llegaron aquí, no encontraron en dónde sembrar el trigo; así que el maíz fue su alimento sustituto.  Ellos recogieron las tradicionales recetas del maíz, y los dorados granos cruzaron los océanos, y las mesas de los europeos se cubrieron del amarillo con envolturas verdes: los tamales, los ayacos, el chócolo, las bebidas y las tortillas de maíz hicieron que el alimento trascendiera los laberintos funestos de la conquista, y deleitara con su exotismo los paladares de los más refinados habitantes del Viejo Mundo.
Hay una frase en México que dice:”No me acostumbro al pan”.  Y es que las tortillas de maíz son preparadas en los hogares aromatizando el aire con los humeantes sabores que se cuecen en los tiestos de barro y de metal.
Al sentarnos a la mesa a saborear una arepa o un tamal, es necesario sentir que sus raíces ancestrales nos remontan hasta los confines gloriosos de nuestra primitiva hermandad con la naturaleza, la gran proveedora de granos amarillos que, como pequeños soles, iluminaban las sonrisas de los rostros de barro y oro de nuestros amados amerindios.


fotografías tomadas de los puestos de venta de maiz de la plaza principal de Bucaramanga


lunes, 8 de agosto de 2011

ABIERTO POR INVENTARIO Después de la fundación


ABIERTO POR INVENTARIO
Después de la fundación



El Maíz fue el alimento de los dioses; los seres de maíz brotaban por doquier para poblar el mundo con señales de mazorca; sobre los surcos se trenzaron las generaciones que darían lugar a un continente lleno de magias equinocciales que enloquecerían por siglos a las codicias reales de las Europas y que darían lugar a uno de los actos refundacionales más sangrientos y traumáticos de la historia humana.
De la ciudad sabemos quiénes, cómo y cuándo la fundaron.  Tenemos la certeza de haber empezado, pero ahora es una ciudad en constante cambio, en donde no cabe la siembra de los alimentos.  De ser una villa autosuficiente y amable, pasó a ser una ciudad dependiente y agresiva. ¿Cómo vemos ahora el futuro con impuestos para la erosión?  
La vieja ciudad está en demolición, las puertas de maderas nobles han sido echadas abajo, las sombras de los árboles frutales han desaparecido, y la memoria de las paredes de barro con reminiscencias caseras sucumbió al olvido; de sus cenizas han surgido edificios monumentales que tapan el cielo abierto: ya Palonegro no se ve con los ojos del atardecer, los aterrizajes de los aviones se pierden entre los ventanales que reflejan otros cielos, y junto a los colores de los ocasos se perdieron las predicciones del tiempo. Recuerdo a mi abuelo diciendo: “Es atardecer de verano”, o, “son los colores del invierno, vendrán las lluvias”.  Con aquellas predicciones climáticas de ciudadano observador escuchamos al viejo pensionado sentado en una acera, bajo el rumor de su voz recia, y vimos los días claudicar ante los nuevos e impredecibles tiempos.
La enceguecida conquista deambuló entre las huellas de América, sin percibir el amor ancestral hacia la naturaleza que vigorizaba los ríos, las selvas y los paisajes andinos con el aliento de los nativos, quienes hicieron realidad la hazaña de la fundación.  Sabemos cuántos años tiene la ciudad, pero no sabemos cómo nos gobiernan; lo público es ahora lo vedado, la política es solo para quienes nos gobiernan y para los que desfalcan la ciudad y la venden al mejor postor, como aquellos insaciables negociantes disfrazados de poder que venían por Santurbán.
Una urbe que hoy nada entre las calles sin aseo; las esquinas del encuentro se diluyeron en la represión del control; sin embargo, aún queda la ciudad de quienes la vivimos y la transformamos en una polis de estaciones con cultura, y al caminarla intentamos alienar las calles con otros cultivos, con la gestión de granos amarillos, con imaginación, para que sus avenidas se pueblen de hojarasca, de donde surja una poesía civil que se convierta en una vertiente de cambio de nudos infinitos.
La incomodidad ambiental deambula, la incertidumbre resuena como el trueno y una rara necesidad nos ronda, una sensación de ver otra ciudad, de moldear otros fuegos de tendón y cemento, de sudor y alimento. Deseamos otros gobernantes, capaces de derrumbar la indiferencia, de sostener un impulso de vida y de propiciar significativos cambios que hagan posibles las siembras.  Al permanecer y mirar la ciudad intuimos otras posibilidades de un cambio que imaginamos sembrado de verde, habitado por excelentes esculturas, mediante la activación de políticas de desarrollo incluyentes y coherentes con nuestras necesidades.
Ahora pasa un ruidoso helicóptero por el cielo de la ciudad.  Habría que declarar el cielo como patrimonio de civilidad, no de confrontación, y que así viniera el mismísimo Papa, no dejaríamos que los helicópteros sobrevolaran nuestros techos, pues al hacerlo interrumpen el bullicio de los colegios, desmelenan nuestras azoteas llenas de ropa limpia, sacuden nuestras cuerdas eléctricas adornadas de zapatos viejos y de los  lánguidos esqueletos de cometas rotas.
Al borde mismo de la sobrevivencia de la ciudad, recae sobre la CDMB la gran responsabilidad de garantizar con sus excelentes recursos los remedios y las medidas de prevención para asegurar la inestable estabilidad de nuestra meseta.  ¿Qué hace la CDMB para cuidar nuestra casa común? ¿Qué hace la empresa de aseo, que no ha sido capaz de sostener una campaña de clasificación de basuras, ni siquiera en un solo barrio de Bucaramanga? Para aquellos ciudadanos que por auto aprendizaje y sentido común sí lo hacen, la empresa de aseo es un fiasco; estos ciudadanos han decidido no entregar a la empresa sus bolsas de residuos clasificados, porque según ellas -la mayoría de quienes reciclan en las casas son mujeres- estas bolsas van a parar sin ningún tipo de escrúpulo a la barriga insaciable de los escombros caóticos del día a día.


miércoles, 3 de agosto de 2011

TAMBIÉN LA LLUVIA

TAMBIÉN LA LLUVIA
 (Ecobazarte Fucha Aba, 19 de Junio de 2.011)

No podía faltar y eso que era domingo de Bucaramanga donde antes siempre hacía solecito; eso dicen. Y aunque a todos no les provocó una espontánea bienvenida, el agua lluvia es para la tierra, como la muerte para la vida, que también siempre ha estado ahí, para fecundarla, para derrumbarla.

Quedamos en grupos confinados bajo cuatro carpas, aquietados bajo un mismo cielo y paradotes sobre una misma tierra. El olor de las comidas y bebidas con sabores ancestrales, el color de las pinturas, artesanías y manufacturas, el polvo de los libros y papeles, por unos momentos quedaron como suspendidos, aletargados bajo la inclemencia y el sonoro golpeteo del aguacero.

Hubo un hambre temprana y una sed que parecía no saciarse. El mute santandereano se terminó a la una de la tarde y hacía dos horas que había llegado, varios quedaron con ganitas. De los tamales tolimenses y santandereanos, los ayacos de sal y dulce, los panes de maíz, la chicha, el masato, los dulces y postres, fueron llevados por los numerosos visitantes maiceros.

La arepa de maíz pelado amarillo y la natilla fueron el alimento de masa de maíz, que al interiozarlos no hubo misericordia, sólo quedaron los trocitos de arepita preparados para las degustaciones que tuvieron el propósito –no subliminal- de volver a soñar despiertos con que somos algo, que en realidad sólo espera que lo reclamemos como nuestro, iusnatural y un sentimiento atávico nos devolvía el anhelo de una unidad auténtica.


TAMBIÉN LA LLUVIA
TAMBIÉN EL MAÍZ
TAMBIÉN NOSOTROS
¡TAN BIEN!

Bucaramanga, julio de 2.011.

jueves, 21 de julio de 2011

INVENTARIO


INVENTARIO
Sin Maíz no hay fundación


En aquellos tiempos cuando los escasos bohíos se distanciaban tanto que para encontrarse había que ponerse de acuerdo con varios días de anterioridad y la meseta era nombraba de orilla a orilla de las quebradas Cuyamata, Suratoque, Cochagua entre otras que la circundaban. Y como aparece escrito en el acta fundacional en un castellano antiguo y detallado, que aquel jueves 22 de diciembre de 1622, después de una larga misa en donde los asistentes tuvieron que permanecer al rayo del sol, al quedar expuestos a la resolana por fuera de un escampado y frondoso árbol de Cucharo, desde aquel día se cerró el inventario de estas tierras generosas que despues se llamarían Bucaramanga.
Debajo de la sombra de un cobertizo de paja improvisado, la comitiva con un cura como vocero y quien para la ceremonia tenía al frente un atril de madera, donde reposaba una gruesa biblia arrugada por la humedad después de un miércoles lluvioso y torrentoso -el día anterior a la fundación- que mojó toda la meseta, incluida la comitiva que se proponía al día siguiente fundar este poblado de real de minas.
En aquel lejano diciembre, que pese al aguacero estaba a merced del manto abrazador de un sol inclemente, por comisión del oidor Juan de Villabona Zabiuarre, bajo un árbol de Cucharo donde se ubicaron los escribas con sus tablas que sostenían unas cuantas hojas impresas con sellos reales, con la sapiencia sin sabiduría del idioma de los notarios, llegaron varios personajes entre ellos el presbítero doctrinero Miguel Trujillo, Andrés Páez Sotomayor y varios habitantes de la meseta que sellaron la fundación.
Visitadores que la recorrían en un paseo de inspección fueron empapados con todas sus pertenencias, sorprendidos por un inesperado aguacero que cayó torrencial sobre los cultivos de maíz, yuca, frijol, calabaza, ahuyama y otros alimentos que servían de sustento a los asentamientos itinerantes de laboreo aurífero de los ríos Suratá, Río de Oro y la quebrada Zapamanga, cuyos aluviones arrastraban pepitas de oro que brillaban al lado de las piedras nacaradas y marcaban la itinerancia de sus pobladores.
Desde los albores pre fundacionales los ancestrales nativos que poblaron la meseta, fueron quienes los que por su presencia y tenacidad que se perdía en los tiempos -no por títulos inmobiliarios-, fundaron en realidad la población de Bucaramanga, mas sin embargo, no fueron invitados al acto de fundación.
No sabemos si tal descortesía, fue por equivocación como la llegada de Colón o por omisión, pues no se menciona que hubiese un aborigen presente que firmara el inventario, repartición de predios de la meseta y el acta notarial de fundación; de aquellos ignorados fundadores se destacan los Yariguies, los Guanes, los lavadores de Cochagua, los pobladores de Zapamanga y los cultivadores maiceros de Géridas.
Para entonces la conquista tenía una desgastada y vacía manera de fundar los nuevos territorios, ya que el acto de re-fundación se hacía por órdenes de curas, consejeros y oidores del rey; más no por habitarla con terrazas moldeadas con la siembra, con la alegría de sus hijos que la recorrían sin descanso y la construcción mítica de caminos, poblados  y veredas.
La ciudad de Pamplona, que en eso de arrodillarse fue bastante aventajada, además del poder clerical que ostentaba  por designación de dios, fue una ciudad fundadora de pueblos a través de las cordilleras orientales; pero al parecer alguna vez sintieron que no tenía sentido copiar nombres y entonces resolvieron rescatar algunos vocablos enraizados para volver a fundar una Pacha Mama que ya era nombrada, conquistada, transformada  y habitada por sus propios hijos.
En aquel inventario de nombres; Bucaramanga, fue la tierra de los búcaros salpicada por los Zapamangas y se salvó de llevar un nombre español; pues para desgracia, nuestras tierras tuvieron que llevar  nombres de santos desconocidos y lejanos, heredamos nombres, la mayoría de ellos copiados de Europa, quizás para alardear de la supuesta civilidad y humanismo de sus lugares de origen.
El nuevo mundo fue la gran madre nutricia: madre fatal, madre en constante fuga o desplazamiento, una inconmensurable alma mater  sembrada de mágicos lugares llenos de selvas, de páramos y abrazos vitales omo el acecho abrumador de los millares de insectos que polinizaban estas tierras bravías, sembradas de parches verdes donde brillaban las espigas de  los maizales.

miércoles, 13 de julio de 2011

ESCUDO DE LA PATRIA CHIQUITICA




INVITACIÓN ABIERTA

1. Descargue la imagen del Escudo dando clic sobre la imagen
2. Coloree con el material  que desee según su estética
3. Defina el nombre de su patria chiquitica
4. Escanee y envíelo al siguiente correo: somosmaiz5@gmail.com

Todos los dibujos se publicaran en este blog.

CARTA ABIERTA A LA CDMB.





CONSIDERANDO

-    Que la CDMB desde el día 21 de Enero de 2.011, recibió por escrito una información detallada de nuestras actividades (bioingeniería de suelos, saneamiento ambiental y aplicación de estrategias comunicativas con la comunidad) de intervención en la escarpa occidental de Bucaramanga, barrio Pantano 3A, iniciadas el día 2 de Enero del año en curso.

-      Que la respuesta de la CDMB (Anexo 1) solicita una suspensión inmediata de nuestro programa y una explicación.

Que el Ministerio de Cultura en el Programa Nacional de Concertación Cultural 2.011, aprobó nuestro proyecto “SOMOS MAÍZ. Sembrando Identidad”, en donde aplicamos prácticas de conservación de suelos en pendientes y policultivo, sembrando en terrazas trazadas en curvas a nivel, horticultura orgánica para la producción limpia, el saneamiento ambiental (recuperar, reutilizar, reciclar) y una pedagogía de inclusión y participación de la comunidad en el desarrollo cultural y artístico de la propuesta.


-   Que la copia de este proyecto aprobado por el Ministerio de Cultura (Anexo 2), junto a otra carta (Anexo 3) se dirigieron a la CDMB y fueron puestos en conocimiento de algunos de sus funcionarios y oficinas (Ingeniero Juan Carlos Castro, doctora Sandra Pachón, Ingeniero Samuel Rodríguez y la secretaria privada de la directora general).

-   Que la CDMB (Anexo 4) nos cita para concertar y en el momento de la reunión nos proponen una alianza política para las próximas elecciones de Concejo Municipal, invitándonos a pensarlo, mientras nosotros planteamos la independencia partidista de nuestro proyecto.

-   Que ese mismo día la doctora Sandra Pachón nos promete delegar la respuesta para nuestra propuesta, siendo el ingeniero Samuel Rodríguez quien asume esa responsabilidad.

-          Que pasados 20 días y después de otras dos reuniones infructuosas con el ingeniero Samuel, lo interpelamos por teléfono y su respuesta fue que la directora de la CDMB ya había repartido la plata para las ONGs ambientalistas.

-  Que burlados y escamoteados de hecho, intentamos intervenir en la Audiencia pública de rendición de cuentas de seguimiento al plan de acción 2.007-2.011 de la CDMB, el día 27 de Abril de 2.011 en donde de forma cínica y descarada se omitió el punto de las intervenciones del público en la lectura y aprobación del orden del día, como cualquier ciudadano(a) puede constatar solicitando una copia del video sobre este evento a la propia CDMB.


-  Que el 2 de Junio de este año en la Casa del Libro Total abrimos públicamente un foro amplio y democrático sobre la erosión (anexo 5) y le hicimos  a la directora de la CDMB una invitación(Anexo 6) para que nos escuchara y no asistió, ni contestó, ni llamó a ningún delegado para tal objeto.

-    Que la Alcaldía de Bucaramanga delegó en el doctor ABRAHAM FERNÁNDEZ AVILA, Subsecretario de Ambiente, asistir al foro del 2 de Junio en la Casa del Libro Total, (ver anexo 7) interesándose por una interlocución, al contrario de lo que hizo la CDMB eludiendo la responsabilidad que le compete.


-  Que nuestra propuesta es integral y pedagógica, promueve un trato amigable con el suelo por medio de la bioingeniería de suelos, intenta la dimensión espiritual y científica de la tierra, territorio y suelo como seres vivos; fundamenta el sentido de pertenencia sobre el espacio que ocupamos y una importante alternativa técnica, social y empresarial para resolver en gran parte la erosión del suelo andino como la construcción comunitaria de los drenajes y terrazas trazadas en curvas a nivel para acompañar los taludes y calzadas de las carreteras, como en gran parte se demostró en el kilómetro 5 vía Pamplona por parte del ingeniero agrónomo  OTTO HUGO RÍOS GARRIDO  y presentada públicamente el mismo día del foro en La Casa del Libro Total.


-  Que mientras tanto y para sólo citar un ejemplo cercano, desde la invernada de diciembre del año pasado, en el kilómetro 9 vía a Rionegro la montaña se viene derritiendo sobre la calzada de la carretera central sin que los responsables de la asistencia a las vías terrestres, se perciban de realizar una intervención a la medida del problema y que detenga este repetido deterioro, como serían los drenajes en curvas a nivel de toda la montaña afectada e incluso un llamado urgente para que la potrerización del suelo sea desestimulada.


-  Que somos conscientes de la URGENCIA de respuestas eficientes en nuestra región ante los efectos del cambio climático en que nuestro país ocupa la décima posición en vulnerabilidad. Tal vez el primero a nivel nacional en mal estado de vías terrestres y  también el deshonroso cuarto puesto en desigualdad; creemos que una interlocución seria es lo mínimo que merecemos.


-      Que la CDMB promueve, en contra vía al sentido común y a los criterios científicos de la bioingeniería de suelos, las pantallas ancladas y los gaviones en la escarpa, modalidades muy costosas  que han venido colapsando sistemáticamente, poniendo en riesgo la vida de la gente que ocupa estos espacios como sucedió  en el barrio Pantano 3A, escarpa del barrio La Joya, el pasado 21 de Diciembre de 2.010, cuando un gavión instalado por la CDMB se cayó rodando hacia el techo de algunas casas, para dar un solo ejemplo de los tantos.

-       Que la CDMB está otra vez financiando estos proyectos, como otro gavión más grande en el mismo sitio de Pantano 3A, y más pantallas ancladas en otros lugares, haciendo un pésimo e inconveniente uso del dinero que debió administrar con toda la comunidad y para toda la comunidad, con  criterios más equitativos y científicos que electorales, ya que recibe de toda la comunidad,  y no le debe importar el credo político o religioso ni el rango social de la gente; de hecho en Bucaramanga y su área metropolitana prácticamente sin excepción y todo el tiempo  estamos parados en un talud…en la erosión. La erosión nos hermana y es nuestra herencia común, un funesto patrimonio que es mejor compostar que negar, maquillar o disfrazar.


-          Que la CDMB incumple cuando en una publicidad engañosa dice promover un trato amigable con el suelo, y que se equivoca en su intento pedagógico cuando equipara la erosión al cáncer, cuando el verdadero cáncer es el cemento, la célula muerta que invade el organismo vivo que es el suelo, el territorio y la tierra toda.

-    Que lo que busca nuestro proyecto con la CDMB es una concertación ya que le compete institucionalmente lo que implique intervenciones en la escarpa, además porque ética y profesionalmente está obligada a reconocer una buena propuesta que hace más que obedecer lo que la CDMB quiere decir cuando habla de que “ la erosión es un problema de todos”.


RESOLVEMOS

Hacer pública esta carta abierta, denunciando y relatando los hechos ante la opinión  general, con copias a la Procuraduría, Contraloría, Alcaldías del área metropolitana, Policía Nacional, INVIAS, Concejo de Bucaramanga, Asamblea Departamental, Gobernación de Santander,  Presidencia de la República, Medios de comunicación locales, CUT Santander, Corporación Compromiso y Casa del Libro Total.


Ver anexos  AQUÍ 
Asociación para la Educación Ambiental ZUA QUETZAL
NIT 804 003 481 1
Bucaramanga, Julio de 2.011

jueves, 30 de junio de 2011

ACTO FUNDACIONAL. ABIERTO POR INVENTARIO

Bucaramanga


Es la acogedora, amable, cordial, y pujante villa de Bucaramanga, fundada a petición del cura doctrinero del valle del Río de Oro, padre Miguel de Trujillo, ante el oidor y visitador don Juan de Villabona y Zubiaurre, el primer escenario de la apasionante historia de quien va a ser objeto de estas páginas.  Por reclamación de los indios Gaspar de Guaca, Luis de Guaca y Miguel de Bucarica, residentes en la meseta de los búcaros, quienes viajaron a finales de 1620 a Santafé a quejarse de los malos tratos del encomendero don Juan de Arteaga, se trasladó a esos parajes el visitador Villabona, y abrió proceso contra el susodicho Arteaga, en septiembre de 1622. 
Luego el comisionado, desde la ciudad de Nueva Pamplona, ordenó el 4 de noviembre del mismo año que “los indios se reduzcan, junten y agreguen y pueblen el sitio y asiento que llaman de Bucaramanga, para que vivan juntos y congregados y sean doctrinados en la comodidad que tanto importa”.  Con esas frases de su resolución se abrió camino la fundación de la que hoy es pujante capital del departamento de Santander, en la República de Colombia. 
Fundación:
Con todo el aparataje y solemnidad de los grandes acontecimientos coloniales, el 22 de diciembre de 1622, en la meseta de Bucaramanga se cumplió la ceremonia de fundación de la nueva localidad. 
Así reza la certificación del acto cumplido: 
En el sitio de Bucaramanga, en veinte y dos días del mes de diciembre de mil seiscientos veinte y dos, yo, Miguel de Trujillo, presbítero, cura doctrinero del Río de Oro y sus anexos e yo, Andrés Paez de Sotomayor, juez, poblador, certificamos en cumplimiento de esta comisión despachada por el Señor Juan de Villabona Zubiaurre, del consejo de Su Majestad, su Oidor más antiguo de la Audiencia de este Reino y Visitador General de las Provincias de Tunja y Pamplona, y por particular comisión, visitador de los reales de minas de Las Vetas, Montuosa, Suratá, y Río del Oro; que hoy, dicho día, dije yo, el dicho cura, misa en la iglesia de esta población, que para este efecto mandamos hacer, por estar acabada, con su sacristía; y está cubierta con paja, con muy buenas maderas, estantillos, varas y vigas; y tiene de largo ciento y diez pies y de ancho veinte y cinco; y está bien acabada y es copiosa para la gente que a ella acude a misa, demás de los cual están acabados los bohíos y las parcialidades siguientes: de los lavaderos de Cochagua tres bohíos grandes que son bastante para la gente que tienen.  Item, otros dos bohíos grandes los indios de la cuadrilla de mí, el dicho Andrés Paez, que son bastantes para ellos.  Item, están armados y se van haciendo con mucha priesa, otros bohíos grandes y buenos para los indios de la encomienda del Capitán Juan de Velasco, y en el ínterin que se acaban, viven en dos ranchos pequeños que están hechos en el sitio. 
Demás de lo cual está hecha y acabada la casa de la mora de mi el dicho cura.  Y a estos indios se les repartieron resguardos en conformidad con la dicha comisión, en esta manera: a los lavadores de Cochagua, desde la loma que llaman de Chitota hasta una quebrada que llaman de Namota; a los indios de la encomienda del Capitán Juan Velasco, desde la dicha quebrada de Zapamanga, con un pedazo de tierra que cae junto al río Suratá (¿Suratoque?), donde tienen unas labranzas de yuca y batatas; y a los indios de Gérida se les dio desde la quebrada de Bucaramanga hasta la quebrada que llaman de la Iglesia; a los indios de Andrés Paez se les dio desde la quebrada de Cuyamata hasta la quebrada que llaman de los mulatos. 
Todos los cuales, dichos resguardos, de suso declarado, es tierra buena, sana y útil para cualquier género de semillas como son:  maíz, fríjoles, yuca, batatas, auyamas, plátanos y otras cosas en la cual hay bastante para año y vez todo está en contorno de la dicha población.  Y para que de ello conste, damos la presente firmada de nuestros nombres, en el dicho día, mes y año, arriba dichos.  MIGUEL DE TRUJILLO.  ANDRES PAEZ DE SOTOMAYOR.

Del libro CUSTODIO GARCIA ROVIRA, El Estudiante Mártir, del autor Antonio Cacua Prada, en el capítulo primero.




martes, 14 de junio de 2011

Ecobazarte SOMOS MAÍZ


INSCRIPCIONES ABIERTAS A EXPOSITORES: 
Calle 30 No26 – 117 Parque de los Niños
Sala de exposiciones Instituto Municipal de Cultura y Turismo
Desde el 14 hasta el sábado 18 de Junio 2 PM hasta las 6 PM
Valor inscripción general: $ 10.000=


informes: 
3142696722
 3103429898 
3207733913
 3216307692

Cronograma de Actividades  
Domingo19 de junio

9:00 AM
Apertura muestra artesanal, mercado del arte y gastronómica
9: AM a 11 AM
Estación  del maíz degustación de pan de Maíz
Estación de la arepa degustación de arepa de Maíz Pelado
Ciclovia -  Parque de los Niños
9: AM a 9:30 AM
Taller de pintura para niños  a cargo ZUA QUETZAL
9.30 AM
Ventana Teatro Títeres
Maestra Alba Valencia
Festival Nacional de Teatro “ Santander en Escena”
10:00 AM
Concurso Infantil de Pintura
Alberge para gatos “Doña Felisa
10.30 AM
“Jugando al derecho y al revés”
Teatro Infantil de calle - Piedecuesta
Maestra: Clara González
11: A M a 11:45 AM
Música Andina
Plazoleta IMCT Parque de los Niños
11:30: AM  a 12:00
Malabares
12:00  M
Almuerzo y Música ambiente
1:00 PM
Fallo ganadores del concurso de pintura
2:00 PM
Break Dance
Cuentero
Estudiantes Licenciatura en Educación Básica con énfasis en Artes
Universidad del Tolima
2:40 PM
Socialización del proyecto 2 Salòn de artes visuales MIRE
Colectivo MIRE
3:00 a  3.45 PM
Música  Salsa – “Armonía 2”
Maestro: Sixto Calderón Pedraza – Floridablanca
4:00 PM a 4:35 PM
Cuenteria
Maestro: Pacho Centeno
5:00  a  5: 40  PM 
Música Merengue – “Armonía 2”
Maestro: Sixto  Calderón Pedraza – Floridablanca
5.40 PM a 6:20 PM
Cuenteros
Invitados: Pacho Centeno
6:30 PM 
Canción  del Maíz
Maestro: Alejandro Negrete      



Invitamos a todos los artistas, gestores culturales, ecologistas, artesanos, libreros, deportistas y comunidad en general del área metropolitana a asistir a este gran encuentro de la cultura y la vida.

Convocan:
Ministerio de Cultura, programa nacional de concertación cultural 2.011, Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Bucaramanga,  Albergue para gatos “Doña Felissa”, Fundación Ciudad Visible, Festival Nacional de Teatro Santander en Escena, Casa Cultural Kussi  Huayra, Panadería  Fonce Pan, Restaurante El Tony y la Asociación Zua quetzal.